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Historia

Enero de 1509. Juana la Loca, ya viuda de Felipe de Austria, llega a Tordesillas, bella ciudad de la provincia de Valladolid, donde permanecerá recluida 46 años hasta su fallecimiento.
Cuenta la leyenda que Doña Juana mandaba a por pollos a un pueblecito denominado la Gran Florida del Duero, nombre primigenio de la localidad que posteriormente cambió por el nombre del animal en cuestión, por lo que pasó a llamarse a partir de entonces “Pollos”.

Y es en esta localidad de la Vega del Duero situada a 11 kilómetros de Tordesillas es donde se encuentra esta bonita casa rural denominada “EL HERRERO DE POLLOS”.

La leyenda anteriormente citada puede ser real o no, pero lo que sí es cierto es que en 1905, en el pequeño pueblo de Velliza situado a 31 kilómetros de Pollos, había nacido otro Felipe, de apellido Diente. Este buen hombre, ya joven y meritorio, se desplazó a Pollos para asistir a la boda de un familiar; allí fue donde conoció a la joven Aurelia, moza pollera aficionada a los sombreros e hija de labrador que en ocho meses se iba a convertir en la mujer del herrero del pueblo.

Felipe se afincó en Pollos, donde montó su negocio en el mismo lugar que hoy ocupa la casa rural. Y rodeado de tenazas, yunques, mazas, tajaderas y todas las herramientas propias de este oficio, Felipe tuvo seis hijos, dos de los cuales continuaron su profesión.

A veces, cuando estés descansando en cualquiera de las acogedoras habitaciones de la Casa, no te extrañe escuchar el sonido del fuelle aplanando el metal, en el moldeo de las herramientas que Felipe, nuestro herrero, fabricaba con tanto esmero.